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PRESENTACIÓN DE LA DANZA DE PASTORAS EN SANTA MARTHA DEL SUR

 

 

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REUNION 3 (29 DE JUNIO)

DÍA MARTES 29 DE JUNIO

LUGAR:  EN LA EXPLANADA DEL TINACO

HORA: 4:00 PM.

DIARIO DE SANTA MARTHA

LA FRASE DE LA SEMANA FUE DE MARÍA LUCIA GARCÍA: “…….Y ESTABA CHAVO, Y COMO JUEGO, DE CACHITOS DE TABIQUE HIZO SU CUARTITO”

3RA REUNIÓN CON LAS MUJERES DE SANTHA MARTHA DEL SUR

Como ya se está haciendo costumbre por fortuna, cada martes contamos con la llegada de alguna mujer nueva en nuestra reunión de cada martes, y esta no fue la excepción  con la llegada de Isidora Hernández Ortíz o mejor conocida en el barrio como : “Lola la Chismosa”, En esta ocasión contamos con la presencia de Lola la chismosa quién compartió con nosotras parte de su historia de vida, o como dijo la propia narradora: “de mi triste historia”, cuenta que desde a una edad muy temprana, para ser casi precisos a los nueve años de edad, inició su actividad laboral en una granja de pollos, lugar en el que se encargaba desde limpiar el espacio a las gallinas hasta recoger los huevos y cuidarlos, sin embargo ella no gozaba del pago a sus esfuerzos diarios porque su hermana mayor recibía el dinero que le correspondía, en una ocasión su abuelo, le comenta a la hermana mayor de Isidora que regalara o llevara a otro lugar a su hermana menor, es entonces que Isidora llega a la calle de Justo Sierra # 17 bajo el mando de una señora, Isidora no logra recordar cuanto tiempo paso en aquella casa, sin ninguna visita de alguno de sus familiares, sin ninguna señal, hasta el momento que decide no obedecer las órdenes de la señora a su cargo con la intención de que al ver lo mal portada  en el que se había convertido,  la señora de la casa pudiera comunicarse con algún familiar, y de esta manera poderlos ver y preguntarles por qué la abandonaron en este lugar, acción que no sucedió jamás y que por consecuencia “los señores” de la casa decidieron enviarla a Chiapas con una hija de ellos, pero Isidora hábilmente logro escaparse a tiempo, pidió dinero prestado y llegó a su casa,  la primera en ver fue a su hermana, ella le comenta que desea presentarle a su mamá, pero su madre ante este acontecimiento es totalmente indiferente, después Isidora se dirige con su papá  quien se encuentra sentado a un costado de una mesa sobre la que reposa un vaso con alguna bebida alcohólica, cuenta que pese al estado en el que se encontraba su padre, sí logró reconocerla y decirle que se encontraba muy contento de su regreso, Isidora entonces tomó la decisión de no irse de aquel hogar hasta el último día de vida de su padre, promesa que cumplió. En el transcurso de los años Isidora conoce a al que se convirtiera en su esposo, ya casada comenta que el primer lugar al que se fueron a vivir fue en la delegación Iztapalapa, después llego a Tlalpan para finalmente situarse en “la marranera” hoy conocido como Santa Martha del Sur.

Conforme fue transcurriendo la plática fueron apareciendo anécdotas y recuerdos  como cuando “la quemazón” en el que “Lola la Chismosa” fue alcanzada por aquel fuego que afectó por lo menos a cinco familias, pero que por fortuna cuenta que su hija alcanzó a sacar el televisor familiar”.

Posteriormente, entre los comentarios de las mujeres resalta lo tranquilo que era la colonia en aquellos tiempos, a pesar de la falta de servicios de los que carecían, entre estos comentarios sale a la luz que el “güero de la tienda, Luis” y el esposo de María Lucía que era maestro de albañilería fueron los  primeros en meter el drenaje a la colonia.

Mercedes por su parte comenta que sufrían mucho por la falta de agua, que sólo se abastecían de una toma de agua que existía para todos los habitantes, que recuerda la fila de cubetas formadas para abastecerse del vital líquido y los pequeños roces entre vecinos que esto ocasionaba.

María Luz comenta también sobre la falta del servicio eléctrico en la que se encontraban todos los colonos.

No obstante, frente a la falta de servicios públicos de los que carecían los habitantes de “La marranera”, comentan que el lugar también servía como un tiradero de cascajo, pero que bien aprovechaban los lugareños para construir sus cuartos, María Lucía, se dirige con Mercedes para comentarle que su esposo Alejandro Salvador “…estaba muy chavo y como juego de puros cachitos de tabique hizo su cuartito”…

Finalmente, la sesión de hoy permite reflexionar sobre las difíciles circunstancias que vivieron los habitantes de Santa Martha del Sur antes y después de llegar a la ya famosa “marranera”.